| There you go. Cortesía de G.R. | arcoiris Originally uploaded by Taly@. |
martes, octubre 19, 2004
sábado, septiembre 18, 2004
A-ha! The church...
| Tome la foto desde atrás... Hace mucho, mucho... ¿Es pecado? :*)
leia.y2k@gmail.com | Huásabas 003 Originally uploaded by Taly@. |
viernes, septiembre 17, 2004
Afternoon...
| Así se va el sol, por la tarde. Esta casa está justo a un lado de la iglesia, contra esquina de la plaza de Huásabas.
Recuerdo haberla visitado algunas veces con mis padrinos, pero realmente no podría describirla... Es increíble como se disuelve en la memoria. Apenas llegan flashes de techos muy altos, paredes muy gruesas, camas con respaldos de acero, plantas... Ah! Esta memoria! leia.y2k@gmail.com | Huásabas 001 Originally uploaded by Taly@. |
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jueves, septiembre 16, 2004
¿Where is this?
| A ver si alguien identifica este lugar, por que yo de verdad que no me acuerdo. La foto fue tomada hace ya varios años.
leia.y2k@yahoo.com | Huásabas 004 Originally uploaded by Taly@. |
Favorite spot...
martes, septiembre 14, 2004
Tan válidas como cualquiera
Por que los silenciosos mezquites perforan el cielo con sus ramas.
Porque el cielo es azul, el más azul.
Por las huertas calladas.
Por los húmedos callejones.
Por el aroma de la mañana.
Por las golondrinas y las pitahayeras.
Por la majestuosidad de la sierra que corta el firmamento al parir el sol cada mañana.
Por los riachuelos cristalinos que llenan las tinajas, perdiéndose en manantiales subterráneos.
Por la cálida y austera belleza de su suelo.
Por el tibio recuerdo de serenos crepúsculos ejecutando su danza de fuego sobre gigantescas rocas húmedas.
Por los alamos y pinos, guerreros del viento.
Por el carnaval de piedras multicolores en el lecho del río.
Por los aullidos de los coyotes al caer la noche.
Por la noche, por la magia de una noche cuajada de estrellas bajo el cielo de la sierra.
Unas pocas razones para extrañar Huásabas, tan válidas como cualquiera...
leia.y2k@gmail.com
Porque el cielo es azul, el más azul.
Por las huertas calladas.
Por los húmedos callejones.
Por el aroma de la mañana.
Por las golondrinas y las pitahayeras.
Por la majestuosidad de la sierra que corta el firmamento al parir el sol cada mañana.
Por los riachuelos cristalinos que llenan las tinajas, perdiéndose en manantiales subterráneos.
Por la cálida y austera belleza de su suelo.
Por el tibio recuerdo de serenos crepúsculos ejecutando su danza de fuego sobre gigantescas rocas húmedas.
Por los alamos y pinos, guerreros del viento.
Por el carnaval de piedras multicolores en el lecho del río.
Por los aullidos de los coyotes al caer la noche.
Por la noche, por la magia de una noche cuajada de estrellas bajo el cielo de la sierra.
Unas pocas razones para extrañar Huásabas, tan válidas como cualquiera...
leia.y2k@gmail.com
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